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Los hijos de Enoc

 

Una aventura para INS/MV escrita por Ricard Ibáñez. Diseñada para ser jugada por un grupo de 3 a 5 demonios, puede ser adaptada sin ningún problema para un grupo de ángeles.

 

 

            Pentecostés en Nimes. Música, bailes, vino... Es decir, alboroto, manoseos y borracheras.


Una muchacha sola en las calles del casco antiguo de la ciudad. Cinco tipos muy sonrientes que se le acercan, le hablan, le piden un cigarrillo, un beso, que la empujan a un portal abierto... Que cierran la puerta tras de sí.

 

            Gritos. Muchos gritos

 

            Madame Bassompierre sube el volumen del televisor. No quiere perderse la telenovela de la tarde, que es el capítulo 821 y está de lo más interesante. Esta juventud, no tiene respeto por la vecindad ¡Menudos gritos que se oyen! Termina el programa y Madame Bassompierre se arregla para ir a misa. No todos son tan buenos cristianos como ella. No todos recuerdan que Pentecostés es una fiesta religiosa.

 

            Baja al zaguán del portal. Está oscuro, y ella no tiene ya muy buena vista. Palpa buscando el interruptor de la luz. Lo aprieta justo cuando pisa algo resbaladizo, que la hace caer de espaldas sobre “algo” pegajoso. La luz cruda de la lámpara le revela que está echada sobre un montón de restos humanos. Muy pequeños. Hay salpicaduras de sangre en las paredes, alguna incluso en el techo. Y a su izquierda, mirándole con ojos y bocas muy abiertas, cinco cabezas de hombres jóvenes. Pulcra y cuidadosamente alineados en el suelo, contra la pared.

 

            Y la pobre Madame Basompierre, patalea, resbalando al tratar de alzarse  de su lecho de despojos y carroña.
            Y grita, grita, grita...

 

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